Me levanto en la mañana, me espera un día complicado, tengo un desayuno con clientes, después una comida con mis amigas y en la noche un cocktail con gente del trabajo. Tengo 20 minutos para estar lista. Pero ya han pasado 15 y yo aún no encuentro nada en el clóset.
Comienza el pánico. Ya voy tarde y sigo envuelta en una toalla. ¿El suéter verde con la falda de cuadros?... no, ya no me queda. ¿La falda negra con blusa blanca? Ideal para un día complicado y con muchos eventos ¡pero está en la tintorería! ¿jeans? demasiado informal… Mi pareja me mira, extrañado y pregunta ¿tu clóset es 10 veces más grande que el mío, ¿por qué dices que NO-TIENES-NADA-QUE PONERTE?
¡Por qué así somos las mujeres! Tenemos todo menos lo que necesitamos. ¿Cómo le hacemos para tener guardarropas llenos de cosas inservibles? Yo me cansé de eso y entonces dediqué el fin de semana pasado a cambiar la Sicología de mi clóset y por lo mismo de toda mi vida, pues sin duda creo en que tu guardarropa refleja exactamente el estado de tu cabeza (si, lo sé, es dolorosa la comparación).
Aquí algunas de las etapas por las que pasé y cómo debí cambiar mi forma de pensar para tener más espacio y sobre todo un nuevo horizonte en mi forma de vestir. He de decir que no es un proceso fácil, pero, al fin hoy llegué temprano al trabajo.
1.- Deshacerse de todo lo que no sirve, no usas, ya no está de moda.
Hay miles de cosas que guardamos, “por si acaso” o porque “qué tal que vuelve esa moda”, mi consejo y el de muchos expertos es: si no lo has usado en dos años, sácalo. Una forma positiva de verlo es pensar que estas haciendo espacio para cosas nuevas. Además piensa que esa ropa que, no hay que tirar pero sí regalar, le llegará a alguien que la usará mucho más que tú.
2.- Hacer un inventario
Sé que parece una tarea ridículamente obsesiva, pero esto te dará un panorama de qué es con lo que cuentas (te sorprenderás de ver el verdadero potencial de tu clóset). Luego divide la ropa en cosas para trabajar, de fiesta, deportivas, fin de semana, etcétera, para ver los conjuntos que puedes armar.
3.- Hacer una gráfica de actividades
Otra tarea obsesiva, lo sé, pero verás cómo rinde frutos. En una gráfica tipo pastel, escribe los porcentajes de tus actividades en un mes. Por ejemplo si trabajas 40 horas a la semana, eso significa que trabajas 160 horas del mes, o sea el 23% del mes estás vestida para trabajo. Así debes hacerlo con todas tus actividades incluso las casuales o vacacionales: horas de ejercicio 10%, vida social 12%, en la casa de campo, en la playa, etc. Así sabrás realmente qué es lo que más usas y el inventario de tu clóset debe dividirse en porcentajes similares. ESTO NO SÓLO TE AYUDARÁ A ARREGLAR TU CLÓSET SINO A SABER REALMENTE QUÉ NECESITAS CUANDO VAYAS DE COMPRAS.
4.- Reacomoda tu clóset.
La mejor forma de ordenar es poniendo todo por tipo de ropa, es decir, pantalones con pantalones y suéteres con suéteres. Hay quienes recomiendan hacerlo por color, aunque yo para ser sincera me conformo con que no esté todo revuelto. De esta forma no sólo se verá más bonito y podrás guardar la ropa de forma que no se maltrate (por ejemplo si cuelgas tus suéteres se deformarán y harán grandes). Si tu presupuesto te lo permite, compra colgadores de madera iguales.
5.- Mantenimiento
Es importante arreglar un poco una vez por semana. Si no lo haces, antes de un abrir y cerrar de ojos todo volverá a ser igual.
Hace 16 años

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